El Gallero enamorado
by "Hipólito"
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Y justamente este último perfil fue el que me permitió ser su amigo en complicidades de muchas tardes y noches clandestinas cuando su vuelo de insurgente y rebelde reventaba los máximos requerimientos de seguridad que la lucha exigía, y jaranero lo seguía enamorando lunas compañeras para buscar a sus amores, siempre de la mano de un par de guitarras serenateras con bambucos y boleros que sin duda le hacía brillar el alma.

Lo conocí indómito con sus versos y prosas en un manuscrito permanente y listo hablándonos del sol y los demonios, del agua y el amor a la vida, del ‘jaguar como el templo del guerrero total’, de la selva y del águila vigilantes, del cuarzo que se mimetiza en un colibrí para evitar ser atrapado por el imperfecto, pero bello, ser humano. Ese es el Afranio que hoy, seguramente esta por aquí entre nosotros, el Afranio que sabía enmascararse entre el paisaje citadino al igual que en los caminos del campo suyo, dándole rienda suelta al combate y al amor, que fue tal vez el más grande mandato ideológico en su vida, y al igual con el Báteman, el nuestro, y otros tantos y tantos, le pusieron esa su impronta al M 19 que se volvió consigna e himno en “la revolución es una fiesta “ y en “la certeza del amor” que como una ‘cadena de afectos’ hoy nos protege y ayuda a salir de los laberintos que la historia nos ha deparado, por suerte.

Conocí al ‘gallero enamorado’ como tal, como una identidad e impronta, lo sentí imaginándose ser como sus gallos peleadores, lo puedo dibujar ahora con su tricolor pañuelo puesto en mensaje de pelea, y al igual que en los momentos de lecturas de sus textos que como disculpa para encarretarnos siempre tenía a la mano, pretendía, y lo lograba, agrandar la búsqueda de esa otra ideología que se le reclamaban al M 19 como una actitud diferente, bonita, audaz, irreverente… pero al mismo tiempo amorosa y más parecida al país que soñábamos que al eme mismo; y en esos momentos de lecturas y abrazos, el Afranio se levantaba airoso y gallardo convirtiéndose en el propio ‘jaguar’ permitiéndonos estar frente al auténtico combatiente y hermano compañero, ese que hizo del M 19 una canción y de sus luchas una docena de pinturas, ese Afranio que el día de su grado como bachiller “informó oficialmente su ingreso a la guerrilla…”, el Afranio que sorprendió al mismo M 19 con su movimiento cultural La Gaitana y la ‘orden al mérito “Heroínas hijas del sol” y luego embrujado de amor y amplitud en la convocatoria para el combate, tejió el sentir y ser de ‘las milicias bolivarianas’ representadas, naturalmente, desde su propia semblanza por ese “gallito de pelea” que era como el Afranio querido se imaginaba a la muchachada combatiente.

Ahora y aquí, con imaginación y con afecto podemos ayudarnos un poco para hacer más fácil su aparición, para percibirlo por aquí entre nosotros ‘brindando una’ con sus sombreros, con sus rojos pañuelos pico’egallo, con sus versos y cartas de desbordante amor; por aquí debe estar rondando nuestras nuevas esquinas en el azaroso camino de construcción de paz, que entre ‘decires y sentires’ a veces nos peguntamos, cuán grande seria el hoy político de la reconciliación si esos ‘locos por la vida’ estuviesen ahora haciendo de las suyas con las herejías políticas tan necesarias para un país tan grande en culturas y formas de pensar y ser, además especulando, qué tal si los que hasta ahora llegan a estos aunque difíciles pero necesarios procesos por la paz de Colombia hubiesen tomado dicha decisión hace 27 años…, el Afranio mismo diría: “otro gallo cantaría…”

¡Oye viejo Afranio, un día de estos nos volveremos a ver!

Con afecto,

Un par de sentimientos que compartí en el homenaje que a buena hora se le rindió al viejo Afranio en un rinconcito de La Candelaria en Bogotá el pasado jueves 2 de febrero.

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Por: "Hipólito". Uno de esos tipos dicharacheros, felices, buena onda que militó en el M-19.