El fútbol: Catapulta económica y de prestigio social
by Nicolás Laverde
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Eduardo Galeano en su libro El fútbol a sol y sombra nos relata cómo ya a finales del siglo XX la gran mayoría de clubes importantes en el mundo eran empresas que pertenecían a otras empresas aún más grandes, con el mero propósito de brindar una buena imagen a la los negocios que este integra. Galeano nos muestra grandes ejemplos, como lo eran el Parma FC (Donde un valluno llamado Faustino Asprilla descrestó a los italianos), que durante los 90 pasó a manos de la compañía de lácteos Parmalat, que estuvo a punto de quebrar en el 2003 dejando al club en una terrible crisis. Otro ejemplo en Italia es el A.C Milán que integraba un total de 300 empresas a cargo de Silvio Berlusconi en el año 1997, entre ellas la Corporación Mediaset dedicada a la comunicación televisiva. Berlusconi tuvo el 52% de las acciones del AC Milán hasta agosto del 2016. El Bayern Leverkusen propiedad de empresas Bayer AG industria farmacéutica altamente conocida por la invención de la aspirina. El Wolsburgo Alemán que hace parte de la compañía Volkswagen fabricante de automóviles. “El fútbol sirve a la publicidad de las empresas y en el mundo no existe un instrumento de mayor alcance popular para las relaciones públicas ”1

Latinoamérica no es la excepción, una muestra clara de ello se ve en nuestro país con equipos como Atlético Nacional, empresa que integra la organización Ardilla Lülle, dueño de Postobon y canal RCN. Pero si nos vamos unos cuantos años atrás, para ser exacto en los 80, encontramos la participación de los carteles de narcotráfico en nuestro fútbol profesional.
Una mancha de terror y sangre que nunca podremos borrar y que por muchos años los clubes se negaron a aceptar. Los llamados nuevos ricos encontraron la catapulta para buscar la aceptación de la sociedad.

Bajo el poder de Pablo escobar, Atlético Nacional ganaría una liga Colombiana y una copa libertadores criticada a lo largo de la historia por la gran cantidad de pruebas existentes de amenazas a árbitros y jugadores rivales, en beneficio del cuadro paisa.
América de Cali, equipo que bajo el control absoluto de los Rodríguez Orejuela durante los 80 y 90 conseguiría siete campeonatos de fútbol profesional colombiano y cuatro finales de copa libertadores.

Millonarios, el club de mayor importancia en la época de los 80 en el balompié nacional conseguiría con la ayuda de Gonzalo Rodríguez Gacha el título del 87 y 88. Tras la muerte del poderoso narco del cartel de Medellín, el club entró en una profunda crisis económica por años, llegando a ser intervenido por la dirección Nacional de estupefacientes.

Independiente Santa Fe se vio relacionado con Daniel Barrera alias ‘El Loco Barrera’ narco paramilitar del Bolívar, Envigado FC con la oficina de Envigado organización narco paramilitar y Deportivo Pereira por vínculos con el narcotraficante Octavio Piedrahita.

En 1983 Rodrigo Lara denunció a estos seis equipos de tener profundas relaciones con capos del narcotráfico, hoy en día investigaciones posteriores arrojaron que Medellín, Deportes Tolima y otros clubes para un total de 11 clubes habrían estado en manos de narcotraficantes.

Mientras unos vemos el fútbol como herramienta generadora de identidad por sus colores, por su forma de juego, por la ciudad a la que representan o la nación a la que representan, otros lo han visto por años como la herramienta para obtener poder económico y social por medio de sus empresas, ya sean de automóviles, farmacias, de electrodomésticos o de cocaína.

 

1: Eduardo Galeano nos relata como los dueños del futbol utilizan su poder económico, la pasión que genera en la gente para impulsar sus empresas, para generar popularidad y prestigio.

Fuentes:

Paises con mayor PIB del mundo a finales de 2011
Fútbol y pasiones políticas 
El fútbol es un negocio; sí... ¿dónde?
Mafia y fútbol colombiano: vieja relación
Galeano, Eduardo. El fútbol A sol y sombra y otros escritos.


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Nicolás Laverde
Ingeniero de sistemas egresado de la Universidad Nacional de Colombia. Amante de “la caprichosa”. Piensa que el fútbol ha de usarse como una herramienta de construcción social, no como sofisma de distracción mental.