Nota sobre la técnica y el cuerpo: ¿relación para la civilización?

by Edición 70 | David Pérez García
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La ciencia prolongó la vida; mitigó el dolor; extinguió enfermedades;
Aumentó la fertilidad de los suelos…
Lord Macaulay

Existen pronósticos científicos que provocan prácticas y técnicas para permitir la existencia de la realidad. Los pronósticos a los que nos referimos, son los que permiten prolongar la vida, sanar los cuerpos y mejorar condiciones de existencia. Y la realidad que contamos surge por la objetivación o racionalización de objetos que tienen relación con lo abstracto y de lo abstracto a lo real. Es así como cuerpo y técnica tienen una profunda relación con el sistema moderno de producción hacia la “civilización”. 

Para poder demostrar la relación de la ciencia con la realidad por medio del cuerpo y el surgimiento de condiciones que provocan superación de contingencias, es preciso iniciar con una aclaración sobre el interés de objetivar el cuerpo. Indica Max Horkheimer y Theodor Adorno, la posibilidad de entender que el trabajo ha de objetivarse por cuerpos y para cuerpos con control, dominación y jerarquía. La referencia donde “el cuerpo explotado debía ser para los inferiores lo malo, y el espíritu, al que los otros podían dedicarse, lo más alto. Este proceso ha habilitado a Europa para sus más altas creaciones culturales” (Max Horkheimer y Theodor Adorno, 1947, p. 277). Tiene como disensión que ha de producir el cuerpo, sin olvidar que esto es la antelación mitológica de la búsqueda del cielo, ofreciéndose en explicación en la dialéctica de la ilustración. Ahora bien, para la modernidad toma relevancia que el cuerpo también se debe a las pasiones más humanas y por ello se introduce el concepto de amor-odio en la dialéctica de la ilustración.

Pero en verdad ver esta condición de trabajo es la búsqueda de la producción material. El amor-odio con lo cual la lucha de clases tiene relación por la producción nos podría demostrar la relación con las páginas que se van escribiendo en la historia. Es posible iniciar una comprensión con las condiciones de producción de los hombres, ya sea material por medio de la técnica o por la configuración de pensamientos que harán posibles nuevas maneras de estar inmerso en los procesos de la cotidianidad, gracias a las construcciones históricas que se han develado. Así algunas historias sean subterráneas (Max Horkheimer y Theodor Adorno, 1947)

La modernidad no es posible pensarla sin técnica, pero no la técnica de la práctica o en otro término del hacer sino la técnica en la concepción de la búsqueda de superación de traumas de la condición humana. Nos referimos que la técnica prima y atraviesa las condiciones de producción en un inicio con la naturaleza, luego el cuerpo. Si bien la referencia de Horkheimer y Adorno, nos permite pensar que existen por denominarlo por ahora dos motores de acción de la producción y la técnica en consonancia con el diseño, no significa que debamos dejar de atender la racionalización del hombre por el hombre.
Si Naturaleza y Cuerpo Humano, constituyen un paso de dominación o de Amor-Odio como afirma la dialéctica de la ilustración, luego ya no será solo la condición de lo corpóreo, pasaremos a lo posible de dominar en los hombres, superior a lo corpóreo, la mente. El interés se suscitará que “en la enfermedad, divisan ya durante la comida la muerte del comensal, y su interés en ella está apenas racionalizado con la solicitud por su salud.” (p 280). En nuestra tesis de los motores de acción, es la enfermedad y la higiene que tendrá relevancia con la producción material y la racionalización de los cuerpos, como objetos de control y dominio público hasta el punto de interacción política, es decir, el condicionamiento de ver la vida como parte de sociabilidad con la premura y el cuidado por el cuerpo para no trasgredir los comportamientos cotidianos.

Las condiciones de la modernidad entendida como un nuevo conocimiento cultural que relacionará procesos de industrialización incidirán en lo que se denominará civilización. Y la civilización siguiendo a Vigarello (2006) es un argumento sanitario. Es el análisis y la historia que presenta dicho autor, la que permite apuntar a la racionalización de la técnica, que tendrá esfuerzos en comparación con la higiene y la enfermedad. En la historia que ofrece Vigarello, es posible evidenciar transformaciones en el trabajo, y este como factor que altera prácticas en lo cotidiano, de manera que la creación y acondicionamiento de objetos y espacios, muestra un constante devenir en el cuidado del cuerpo, la prevención de la enfermedad y la mejora de la salud de los individuos. La fragmentación de clases es una transición que está dada por los discursos políticos que priman para la población.

Al comprender y dominar la naturaleza, aparece el aparato técnico que se mezcla con una manera de enunciar los razonamientos del cuidado por el cuerpo. Podemos demostrar la conjetura con la composición de los objetos que permiten comparación por la medida hacia los objetos de confort. Los objetos a los que nos referiremos son: el vestuario como medio para la prevención de la enfermedad; el acondicionamiento de espacios para prevenir y mejorar el estado de salud de los individuos; la creación de objetos cotidianos como facilitadores para evitar enfermedades; el alimento como derrotero de la mejora de la salud y la implantación de dietas (Vigarello 2006).

Cada uno de los objetos se precisa en el ámbito de la industrialización, Vigarello señala algunas condiciones que entendemos como las formas del taller y las transacciones comerciales que toman los enunciados de higiene y preservación de la salud para configurar nuevas industrias, nuevas técnicas que están dadas a las producciones materiales. Producciones materiales que se encuentran incipientes pero permiten la eficacia por encima del lujo a comparación con el siglo XVIII. Podríamos indicar que existe una liberación cognitiva en los procesos incipientes, porque busca la implantación de modelos y prácticas que respondan no del objeto a la necesidad, sino, de la necesidad al objeto, es decir, no se crean objetos para buscarle un acomodo en alguna necesidad sino se crea el objeto por atender a una demanda de necesidad con la vida. Y la característica es consistente en cuanto a la mejora de la infraestructura y la generación de legislación que propenda por alejar la muerte de la cotidianidad.

Vigarello (2006) ha de presentarnos con esto la tecnología de la higiene. Partiendo de la disciplina que configura abstracciones hacia la materialización, podría considerarse que las producciones materiales de dichas producciones abstractas están en sintonía con esta tecnología, porque ya desde el diseño, si se lo mira como disciplina, se está pensando en el cuerpo como objeto de medida, de estudio y de satisfacción que tendrá gracias a la dinámica de relación en la actividad por el objeto. Todo objeto ha de cumplir un objetivo, podríamos inclinarnos a pensar, que la condición del sistema moderno o contemporáneo no pierde relación y entra en contingencia con el cuerpo y la higiene, es decir, no existe objeto que el aparato técnico y tecnológico no relacione al cuerpo y a la preservación de la salud, así su objetivo no sea ese, pues en la medida que esta materializada la idea, se tiene presente al usuario en la medición de no afectar su salud y hacer eficiente su trabajo o actividad. Además, que tenga vínculo con la política, en tanto protección de la sociedad y manejo de comportamientos de un deber ser.

Los dos motores que consideramos, han de convertirse en un empuje de progreso, un progreso que marca pautas de condicionamientos para la protección de la vida pero en la urbe, en el desarrollo de la modernización. Es necesario hacer distinción por que los procesos entre campo-ciudad se diferencian y suscitan acciones distintas; la civilización es propia de la ciudad–civitas.

No pretendemos hacer énfasis en las jerarquías, como son presentadas por Vigarello, porque nos interesa mostrar como el empuje de progreso ha hecho de las disciplinas de la técnica una relación con factores de modernización y modernidad en algunos casos, asintiendo a la diferencia.
Y aunque, no por caer en las jerarquías dejaremos de obviar que se ha de objetivar al hombre ya no como estado puro y natural sino como cosa. Así, se pasa del individuo a pensar en el control de la población en una marco problemático al cual ha de actuarse. Al explorar lo visible de la historia se muestra la dialéctica de la producción, en cuanto que el malestar infesta la producción para que la producción infeste de contingencia el malestar. En cualquier caso, todo se racionaliza para evitar el contagio y se hace convincente el discurso del control de las practicas que prolonguen prácticas, así se deje a un lado lo humano en lo característico de lo natural.

Para poder tener relación de las prácticas nos referiremos a Marcel Mauss. Y siguiendo la exposición del empuje de progreso, lo entenderemos como la adición de producción de útiles gracias a los motores de acción. El constante perfeccionamiento se debe al empuje de progreso, con el cual es posible mediar las condiciones de lo que se utiliza y para lo cual se ha de utilizar. Los objetos se hacen más complejos en la vida cotidiana, dando un especial reconocimiento al papel civilizador de la técnica. Queremos apuntar a la existencia de una rica imagen de control que ejerce presión sobre los cuerpos gracias a la técnica. Control en la fábrica, control por la enfermedad, control por la clase social a la que se perteneciese, control desde la legislación, control por la creación de aparatos, como el educativo.

Esto nos demuestra que existió una creciente aceleración de la experiencia humana y que continua, sobre una receta de estar vivo. Podríamos cuestionar si la técnica apuntó a un intento de renovación cultural o la consiguió. Sin embargo no nos adentraremos en esta pregunta por ahora.

Si la condición del empuje de progreso provee de nuevos objetos, Mauss muestra que antes del objeto “El cuerpo es el primer instrumento del hombre y el más natural, o más concretamente, sin hablar de instrumentos diremos que el objeto y medio técnico más normal del hombre es su cuerpo” (Mauss 1996, p.391). Con ello podemos mostrar que existe cierta libertad personal para el movimiento en expectativa del progreso, sin embargo el carácter convencional manifiesta renovar tal condición por el control y el surgimiento de objetos. Adicionalmente. “con anterioridad a las técnicas de instrumentos, se produce un conjunto de técnicas corporales” (Mauss 1996, p.391). Es preciso traerlo a relación, porque marca la intensificación del uso que se le dará al cuerpo en un estado de adaptación que ya viene existiendo, es decir, ya se sabe estar sedente, pero se cambia la postura según la planificación ordenada para el cumplimiento de una instrucción no prevista en relación a un objeto materializado como silla.

Con ello podemos entender que la condición del objeto permite la modificación de las prácticas referidas de ciertos hábitos que denomina Mauss como técnicas corporales, y que el objeto provee de ciertas enseñanzas aunque no surgen del objeto porque hacen parte de la tradición cultural y o de la condición natural de lo humano. Con todo, es la tradición y el empuje de progreso que se mezcla para producir un adiestramiento a los objetos. Cuando aparece un objeto nuevo viene dialécticamente impuesto. Por ejemplo, en la evolución del teléfono hasta el móvil, el movimiento digital ha sido parte de su consecución, no importa la modificación del objeto, solo se aprende que el objeto ha variado para el manejo digital. Sin embargo, cuando surgen objetos inesperados, aparecen las formas de usarse, es así como la técnica instrumentaliza el pensamiento para el simple saber hacer con el objeto, una característica importante por el modelo moderno sobre la producción en serie. Conducir a un cuerpo adiestrado.

La relación de movimiento que se consigue con la técnica corporal y el objeto que ha de ser empleado, permite una configuración que sitúa nuestros motores de acción con la salud. Si tomamos como afirmación que el movimiento produce salud, un cuerpo en busca de perfección, la técnica haría parte no solo en el movimiento, sino, en lo que el movimiento se exige del objeto para hallarse en la búsqueda la de la perfección, un manejo correcto, adecuado y con niveles de eficacia, o en términos de Mauss (1996) de rendimiento. No podemos reflexionar claramente por ahora, sobre la configuración interna del mecanismo que sostiene la lógica de la necesidad humana, pero estamos iniciando una comprensión de la causa del acontecimiento de la generación de nuevas maneras de enteren lo natural a condición de la vida.

Si podemos hacer un intento para hacer más intelección en el empuje de progreso, se abstraeria el surgimiento del automatismo, con respecto a las practicas por la limpieza, los condicionamientos para evitar la enfermedad, con maneras de estar en los lugares y en la higiene. Comprender como, poco a poco se modifican los espacios y se adquieren sentidos individuales en la búsqueda de lo transparente en lo que nos rodea. Transparente como carente de contaminante o agente de infección, enfermedad o suciedad. El automatismo está en el cuerpo, más exactamente como figurativo del ser humano, la forma, el contorno de que representa.

Las relaciones humanas se desarrollan en medida de considerar lo limpio, así cada parte del cuerpo es particularmente racionalizada y puesta en uso con el uso del objeto, que será para dicha parte y como puesta del “diseño”. La prolongación de artificios del cuerpo se crea para que el cuerpo sea conjunto sistemático de lo reemplazable, que puede evitarse. Con esto aparecería el trabajo como mediador de un cuerpo transparente por ser autómata y la división de este, de acuerdo a las partes del cuerpo. Podríamos retomar la reproductibilidad mecánica, de Walter Benjamín, es necesario entender esta nota aclaratoria de los procesos que provoca la técnica en los sujetos con la masificación de la mercancía, sin embargo, no es propio de nuestro tema por ahora. Y por otro lado, es preciso mencionar que esta condición es causada bien por la técnica y como consecuencia se haya en lo psicológico.

Ahora, es preciso incluir que los objetos se corresponden a medidas del cuerpo, lo cual hace, de la dimensión del objeto de estudio tenga una escala de análisis pertinente como la antropometría desde la fisiología. Esto es un avance en términos del pensamiento moderno, a la condición científica por medir y entender que según las medidas los movimientos tienen comportamientos que han de ser objetivados para el cómo usar los objetos. Y en la concepción de no confundir los intereses personales con el bienestar de la población, aparece un profundo sentido de pertenencia y protección del individuo a lo social y de lo social a lo individual por medio de condiciones legislativas y políticas, que se hacen representación en la sociedad. Podemos entender que la técnica y el cuerpo son asuntos amalgamados en la racionalización. Ya no es una condición de dependencia de lo natural para producir, ya produce el hombre cuerpos y su materia prima son cuerpos, hasta llegar a los extremos: nacional socialismo.

Con todo, el empuje de progreso ha posibilitado la creación de nuevas formas de comprender el mundo, pues la ciencia es el soporte de su enunciado. Queda una pregunta abierta ¿es la pretensión de los procesos de modernización, hacer de la fábrica y la empresa, parte vital de todas las esferas de la praxis humana?

Bibliografía

Adorno, TW. & Horkheimer, M. (1998), [1947]. Interés por el cuerpo. En Dialéctica de la ilustración (pág. 277- 281). Madrid: Editorial Trotta SA.

Croney, John. (1978)[1971]. Anthropometrics for designers. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

Mauss, Marcel. (1996), [1934] “Las técnicas del cuerpo” en J. Crary y S. Kwinter (eds.) Incorporaciones. Madrid: Cátedra (pag. 385-407).

Rose, Nikolas. (2012). Políticas de la vida. Buenos Aires:UNIPE, Editorial universitaria.

Vigarello, Georges. (2006), [1993]. La fuerza de sí mismo, la fuerza de los otros siglo XIX en Lo sano y lo malsano. Historia de la ciencia. Madrid: Abada Editores.

Vigarello, Georges. (1991), [1985]. La ropa que lava. En Lo limpio y lo sucio. Madrid: Alianza Editorial.

Publicado: 3 de noviembre de 2018.

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Por: David Pérez García. Lic. Diseño tecnológico. Magister en Educación. Universidad Pedagógica Nacional.