¿Investigación, oficio común?

by Edición 61 | David Pérez García
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Nos ha tocado vivir una época sorprendente, sin embargo, las estructuras y los resultados de lo que ha logrado la ciencia son los retos del tiempo, lo desconocido, la incertidumbre y la experimentación. Efectivamente, como época donde la materialización de muchos conocimientos ha surgido para el avance y mejora de la sociedad, también han logrado escatimar nuevos procesos para la investigación.

Tal presupuesto se considera lógico en aras de la corporación universidad y la agencia del manejo o control de la ciencia. Estructura de poder simbólico y cultural que ya no se define en el levantamiento con atención al conocimiento desinteresado empero más beneficioso.

Lograr pensar que la investigación es un oficio común en el siglo XXI, es un acto del andamiaje de la estructura de valoración de objetivos y apuestas de interés. Es por ella que existe un motor hacia la simulación de investigación y la formación mercantilista, si se puede decir, de procesos interrogantes, que terminan no en resultados por conocimiento, sino, por el mero producto que se entrega al intercambio de un servicio.

Con lógicas de cumplimiento que no dan la libertad de investigación a lo único que puede apuntar la creatividad: su fuente de acción como signo de interrogación se haga cada vez más lapso y más pequeño, es decir, el abandono del estudio y la discusión. Ahora bien, una propuesta para evitar el rezago o el vejamen con el que se nombra la palabra investigación es cuando “los investigadores deben hallarse en la forma debida para desarrollar su propio estilo de investigación” (Pierre Joliot, 2004, pág. 99), partiendo del supuesto de la propia abdicación: la investigación no es un fin al alcance del signo monetario, más bien, es el encuentro con lo desconocido y la satisfacción de pisar terrenos inexplorados, o explorados pero tomando lo suyo como propio. Propio referido al alcance de un desvelamiento y además el resultado de la elección por tomar los caminos que le provocan el saber.

Se podría llegar a plantear con respecto a la Investigación como oficio común, a la formación de funcionarios. Hombres dedicados a la ocupación en aras de la mecanización o reproductibilidad de los estereotipos que se hacen pasar como asuntos investigativos, al igual que tener categorías puede desembocar en tontería. Implicación que hay una crisis con el conocimiento, con la ciencia y por ende con la investigación. Crisis que se manifiesta por la gestión e impulso de instituciones dedicadas a producciones que como dice Max Horkheimer (1979), necesitan de personas que no piensen sino que cumplan las tareas preestablecidas, el cumplimiento de la orden, la sumisión, obediencia y la pérdida de la toma de decisiones. Con respecto si se considera, el curso de la metodología de la investigación, dictado en las universidades como el estandarte de la formación de investigadores.

Si es así como se logra la investigación como un oficio común, lo que existe en común es un no saber y solamente la reproducción tacita de un acuerdo de engaños. Engaños que paulatinamente van a provocar que la crisis sea el asunto de la intranquilidad para quienes pretenden la investigación como una pasión. Comprender la crisis de la ciencia depende de una correcta teoría de la situación social presente, pues la ciencia, en cuanto función social, refleja las contradicciones de la sociedad” (Max Horkheimer, 2003, p. 21). Por consiguiente, la crisis a la que se puede llegar a entender que existe un fenómeno que se llama investigación como oficio, es por lo que se pasa en la obviedad, es decir, lo que no hay que preguntar. Por carencias en el sentido de la formación del estudio.

Significa entonces, que existe una “libertad” para investigar, pero no para la investigación fundamental. No obstante hay una idea más importante, si se habla de libertad, hay que referirse a responsabilidad, y la valoración de un oficio común en la investigación es un acto irresponsable, porque conduce con frecuencia a enfrentamientos o competencias por jugar hacer el investigador desarrollando trabajos inaceptables.

¿Que permitirá comprender hacer investigación y a la base de qué?

Habría que señalar lo que Max Horkheimer (1979) expone en acciones de lo seguro y eficaz, es decir, descansa en que se busca una formación instrumentalizada, la cual es la búsqueda, la pertenencia, la totalidad de la ciencia y en últimas el convertirse en herramienta. Esto de la herramienta tiene que ver que solamente se habla de discursos pedagógicos en seminarios, en algunas clases, que solo existen herramientas para la formación que es lo que Herbert Marcuse (1968) diría, formados como hombres unidimensionales, es decir, hombres que no piensan y no crean, hombres que solo imitan y repiten. Esta es la consecuencia de la crisis que ha tomado por asalto a la inteligencia y que ha permeado las labores de la llamada investigación en la educación.
 
Con todo, comprender que es investigación se dará en un proceso donde se investigue, olvidando la metodología de la investigación y se entienda que la investigación no parte del sentido común, o en las formas de lo abstracto como Hegel lo anuncia en wie denk abstrackt?.  Hegel en este texto muestra que la construcción de ideas no siempre tiene como consecuencia pensar, en consecuencia, un pensamiento muy determinante de lo imaginario. Podría significar, que la investigación se hace desde suposiciones en algunos casos, no desde el conocimiento científico de la disciplina especifica.
 
Así entonces, “La pertenencia de una persona académica se prueba cuando dice la verdad a donde pertenece así le haga estar solo” (Max Horkheimer, 1979, p. 88) y sin más constituye la formación de los actores de la “investigación”, que movilizan las estructuras de pensamiento, que dinamizan la materia para moldearla y dar forma de resultado y también de engaño en los aspectos donde la mecanización del pensamiento ha tomado su cuerpo y hasta el mismo espíritu.

Así que lograr pensar una formación para la investigación se logra si se plantea un ejercicio sensato por el estudio apasionado en primera instancia y luego en un despliegue por la búsqueda del conocimiento.

¿Es posible resumir la investigación misma en nexo provocador?

Tal vez sea solo desde la investigación fundamental donde se logra obtener  un intento por sintetizar una experiencia en forma de categorías, pues es de esta manera como el papel preponderante que desarrolla se manifiesta en la cultura. Tal como condición de elección en tiempo y espacio, y de nuevo surgen las dudas, en cuanto a las limitantes que se haya en la investigación fundamental, hoy. Porque no es un ejercicio de acción fundamental creer que es un oficio común, la búsqueda del conocimiento. No es un lugar de privar la investigación aplicada o por objetivos que Joliot expone, más bien es de provocar entre lo imaginado y lo previsto un “sacudón” para cambiar nuestras concepciones sobre investigación y dejar de tener la mente cerrada a lo desconocido, perder el miedo y arrojarse al vacío por el saber.

Bibliografía
Adorno, T.W. y Horkheimer, M. (1979) Sociológica. Madrid, España: Taurus ediciones SA.
Horkheimer, M. (2003). Teoría critica. Buenos Aires, Argentina: Amorrota Editores.
Joliot, P. (2004). La investigación apasionada. México: Fondo de cultura económica.
Marcuse, H. (1968). El hombre unidimensional. México D.F., México: Editorial Joaquín Mortiz.

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Por: David Pérez García. Lector del materialismo histórico, seguidor de Borges y estudiante de lo inteligible.