#Cuento | Stift, el lápiz dialéctico

by Edición 59 | David Pérez García
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En un mundo donde los trazos, los colores y las formas constituyen el sentido; las orientaciones y la función del mismo. Existía Stift, quien estaba en constante crisis intelectual. Esta crisis era referente a la solución de problemas que satisfacían la necesidad de los demás. Era un personaje que conocía el mundo dentro de teorías que precedían conceptos de forma, color, semiótica y ergonomía. Entendía la realidad desde las insatisfacciones y problemáticas que pudieran resolverse con utensilios y actuaba para transformarla con la creación de cualquier cosa que diera soluciones.

Stift manejaba también la información, comprendía la realidad que todo era plasmado desde lo subjetivo a dos dimensiones y de allí a tres dimensiones y solo lo desarrollaba en una hoja de papel.

Stift se podía decir que era un teórico pero también hacia praxis, es decir, dialectico.

Podía diseñar desde lo más sencillo como una muralla igual a la de China hasta lo más grande e imaginable y complejo como una cuchara para comer. Él tenía el plusvalor pero no de cambio si no de uso; él entendía que el mundo cambiaba por el diseño pero no producía o construía las cosas para el mero consumo, si no para su uso y que lo estético no sirve de nada si no hay una función, una praxis detrás del objeto, y lo más importante que siempre utilizaba la educación para no caer en el abuso de las ideas y convertir lo que hacía en objetos de basura.

Stift tenía un compañero, Zirkel, él era quien ayudaba a Stift en lo preciso y exacto., pero esa precisión estaba limitada, eso era lo que complementaba esta relación. Zirkel era un observador, calculador y un conocedor de las formas redondas y orgánicas, claro que en formas precisas, no constructivas idealizadas. Zirkel andaba siempre con la responsabilidad de cargar algo preciado para que pudiera hacer lo que hacía esto él lo llamaba Schleifer, algo tan preciado que convertía un trazo en infinidades de opciones visuales, formales y estéticas.

Un día Stift y Zirkel se reunieron para desarrollar una construcción, el diseño de una nueva creación y con gran afinidad la elaboraron, pusieron su firma, todo lo pensado para su realización, desde variables antropométricas hasta de mensaje signo y símbolo, estaban desarrollando un material para la construcción y aplicación de conceptos desarrollados por el pensamiento, -la inteligencia, algo que es fácil pero necesita de horas y esfuerzos-, la idea era que fuera confortable para cualquier persona pero lo novedoso de este es que fuera en un material duradero y consiente con el ambiente, pues esto para cuando se fuese a desechar, además que permitiera al usuario final quien fuese desarrollar actividades de lectoescritura apropiación de la información desde cualquier temática que desarrollara, el material didáctico era de forma precisa para esto Zirkel utilizaba su técnica y lo desarrollaba y mientras Stift buscaba las garantías y las variables para que fuera útil, duradero y necesario el producto, así estuvieron todo el día y viendo que habían avanzado casi un 80% se fueron a descansar.

Mientras descansaban apareció Entwurt, quien suprimió todas las formas y acciones que habían sido construidas. Entwurt había sido compañero de Stift y Zirkel, cuando Stift y Zirkel empezaban a desarrollar sus primeros pasos en el diseño, parecía un maestro para ellos, pero él no se veía como tal. Entwurt era el que mejoraba las cosas apoyaba la unidad de la precisión y la dialéctica en el control de la forma, el contraste y los campos visuales y de tensión estaba ahí siempre que lo necesitaban para apoyo o simplemente subsanar errores. Pero a medida de que subsanaban los errores con los criterios y variables de diseño que se iban aprendiendo con la práctica y los nuevos desarrollos teóricos a los que ellos mismos llegaban. Stift y Zirkel no se equivocaron, llego el día en que en un diseño no necesitaron correcciones de Enwurt, y no es que fueran perfectos, en ese momento lo que paso fue que Enwurt no participó, no los tuvo que apoyar ni corregirles sus errores.

Al principio Enwurt se sintió un buen maestro, pero nuevamente paso lo mismo esta vez construyendo una silla, después fue un automóvil y no se equivocaban o mejor Enwurt no participaba y entonces paso lo que no se creía, esa fuerza de poderes de maestro estudiante o mejor de quien corrige a otros se convirtió en un antagonismo de agentes, por decirlo así, en ese círculo del diseño muchos otros conocían a Enwurt y vieron como poco a poco, cambio y se volvió un personaje déspota, egocéntrico y arrogante. Él sabía que había hecho bien en crear a Stift y a Zirkel como excelentes forjadores de formas y criterios pero no aceptaba su exclusión. Por lo que Entwurt se sintió mal y pensó que ya no era útil y sin decirlo se apartó, pero guardo algo de un pensamiento egoísta hacia los que alguna vez corrigió para bien de todos, sus productos y las personas o usuarios finales de sus creaciones. Aunque Zirkel y Stift no supieron por qué se fue, pues nunca vieron cambios ni comentarios de Enwurt hacia ellos, si esperaron volver a actuar con él porque ellos sabían que él era más que necesario, era quien convocaba a la perfección. Cuando volvieron Stift y Zirkel al espacio de creación se vieron a sí mismos y quedaron sorprendidos pues no pensaban que pasara algo así y volvieron a empezar, pero volvió a suceder la acción de Entwurt. Una y otra y otra vez y otra vez.

Entonces Stift cayó en una crisis pero esta vez no de proponer, sino que sintió que después de que siempre fuera suprimido su diseño era porque ya no era dialectico como creía. Entonces ya no entendía la realidad y no podía plasmar lo que quería así que decidió construir un lugar a donde pudiera ir. Comenzó a dibujar Frankfurt. Zirkel hablo con él y le dijo que reflexionara y que no olvidara que todo lo que sucedía era por el entorno y el contexto, que él solo era el mediador para lograr un objetivo y le dio el Schleifer, Stift aunque lo había visto no sabía cómo funcionaba. Entonces por medio de esa construcción en papel viajo mágicamente a Frankfurt, sorprendido pero agradado, lo primero que hizo fue estudiar, observar su arquitectura, sus esculturas y para eso las dibujaba, andaba días enteros plasmando esa realidad para después transformarla, visitó muchos lugares, parques monumentos, plazas, y buscaba panorámicas de la ciudad para entender toda la construcción.

Stift no se dio cuenta que Entwurt viajo con él, lo atrajo ese dibujo que Stift había hecho y pues vio que estaba estudiando, así que comenzó a suprimir todo lo que hacía, pero ya Stift no estaba prestando atención. Stift buscaba un horizonte y estaba nuevamente comprendiendo la realidad, aunque todo lo que hacia fuera suprimido, comprendió que alguien lo hacía no por maldad, sino de crítico y lo mejor con criterios, porque se dio cuenta que quien suprimía sus diseños tenia ciertos argumentos sobre las variables de diseño, de semiótica y de la forma y fue cuando llegó a la antigua escuela de Habermas, un personaje que admiraba, pues la teoría de la acción comunicativa era lo que vislumbraba de cierta forma el hacer los objetos para llevar mensajes del mismo uso y satisfacía el objeto.

En aquel momento empezó a dibujar la escuela, terminó pero no se fue y allí cuando supo quién quien estaba suprimiendo sus acciones, iba a suprimir también esta última, así que se quedó a esperar y apareció Entwurt y Stift nunca pensó que pudiera ser. Se observaron el uno al otro y de repente los dos sintieron ganas de desahogarse y comenzaron un combate sobre el papel. Stift dibujaba y Entwurt suprimía así duraron por mucho tiempo y Stift se quedaba sin su esencia eso que lo caracterizaba y no era la dialéctica esa esencia que Aristóteles habla de lo que lo hacía único y era su forma de hacer los trazos los dibujos y por lo mismo lo inteligible desaparecía, pero Entwurt tampoco estaba tan bien, su esencia igualmente iba acabándose pero no en la misma medida, pues él con una sola acción podía suprimir muchísimos trazos de Stift, en aquel momento Stift saco el Schleifer y su trazo se volvió tan delgado que era más duradero y sin querer, entre los dos comenzaron a dejar plasmado un camino en el mundo de las ideas, pues en ultimas estaban en un dibujo de Stift, este camino o esa muestra de acción y destrucción de hacer y borrar fue lo que retroalimento a Stift y a Entwurt por lo que pararon el combate reflexionaron, y se desahogaron y volvieron a el mundo antes del dibujo y volvieron de la misma manera por medio de un dibujo, se reencontraron con Zirkel y entre los tres terminaron aquel diseño que nunca finalizó.

Lo curioso es que de un momento a otro lo que ellos conocían como su mundo fue la exposición de un estudiante quien imagino que su lápiz, su compas y borrador habían tomado vida para hacer un mundo imaginario y real al mismo tiempo, entonces este mundo de los trazos era una hoja DIN A0 (formato de papel) donde la expresión gráfica era el universo, pues es impensable lo que puede tener un lápiz al ser el objeto más fantástico y revolucionario usado por una persona curiosa, que se asombra, imagina y quiere la inteligencia, la ciencia y el conocimiento. Solo construyendo pensamientos complejos y claros, engendramos lo que algunos llamarían, emancipación. Vivos o enterrados, pues no es por algún ismo es por considerarse humanos.

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Por: David Pérez García. Lector del materialismo histórico, Seguidor de Borges y Estudiante de lo inteligible.