Diario de una chica en celo
by Stephania Pinzón Hernandez
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Aún no entiendo cuándo la vida se volvió un estar muy feliz o estar muy triste. Es decir, siempre me he sentido una mujer muy alegre con una vida afortunada, nunca, nunca me faltó nada, ni amor, ni familia, ni comida, nada, aunque por dentro todas tenemos ese constante cambio del estado de ánimo; pero me refiero más al peso de las decisiones, el llamado constante de la nostalgia que de repente toca a la puerta y te hace pensar en segundos felices, canciones dolorosas, pedacitos de existencia joviales que ya no están. También hay alertas tristes de vivencias amargas, de seres que se fueron, que uno aclama en la noche y quisiera volver a ver al menos en los sueños.