Que el dolor no nos impida la reflexión

by Edición 77 | @profe_lu_
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El ELN se adjudicó el atentado ocurrido en Bogotá planteándolo como legítima defensa ante los ataques del gobierno a sus campamentos, sin embargo, no deja de ser un empujón a las posiciones extremas que buscaban un solo error para volver a argumentar la necesidad de la guerra, la finalización de los diálogos y el hundimiento de los acuerdos de paz con las FARC-EP.

Y es que no entiendo cómo el ELN no hizo una lectura diferente del panorama en el país, preguntarse ¿A quién favorece este tipo de actos? ¿Por qué en este momento? ¿Por qué en este gobierno?

Iniciemos por el momento en qué se encuentra el país, el fiscal general de la nación salpicado hasta las narices en hechos de corrupción, el presidente con el índice más bajo de popularidad, un gobierno que se hace el de la vista gorda ante las denuncias de amenazas y los sistemáticos asesinatos a los líderes sociales y ni qué decir del gabinete y principales representantes de la política preocupados rasgándose las vestiduras por lo que ocurre en Venezuela, mientras aquí la clase media/ baja recibe golpe tras golpe, con el IVA del 19%, el aumento en la tarifas de impuestos, transportes, salud junto con el deficiente sistema, un salario mínimo paupérrimo y ultimo y no menos importante la crisis educativa en todo el territorio que tiene hace más de dos meses a los estudiantes de las universidades públicas en paro y protestando por un DERECHO.

¿Quién se benefició de este atentado? Las reacciones después de que se dio a conocer la noticia por los medios de comunicación (que le dieron cobertura completa 24/7) nos da vistos y tal vez una respuesta. De nuevo se escucharon voces que desde 2010 y con los inicios de los diálogos de paz habían perdido fuerza y legitimidad; dichas voces clamaban una “venganza” a estos muertos con el retorno de la guerra, de nuevo andar por esas sendas de la seguridad democrática, el miedo y la incertidumbre. Le piden a Colombia que vuelva al pasado legitimador del paramilitarismo, la justicia por mano propia y la estigmatización del que piensa diferente. Y la guerrilla queda de nuevo encasillada como “terrorista” sin oriente político o siquiera apoyo social.

¿Por qué el atentado en este momento? Justo cuando los estudiantes en su rol fundamental dentro de la construcción de la sociedad le estaban mostrando un panorama diferente a el país, no solo defendieron consignas propias de la educación sino de la estructura de una sociedad que merece una vida digna. La viralización de videos de la brutalidad y abuso policial (contra cualquier persona) estaban moviendo la balanza hacia esos que los grandes medios no les dan voz. Las constantes denuncias de los asesinatos a los líderes y jóvenes de los territorios marginados de Colombia y las más que innegables pruebas en contra de las cabezas de los entes investigadores y garantes de la justicia en este país, que hicieron que gran parte de la sociedad empezara a cuestionarse sobre los verdaderos problemas estructurales del Estado (corrupción-violencia-persecución-contaminación y destrucción del medio ambiente); y con el atentado volvemos a la mirada obtusa de que “el problema de esta país son las guerrillas” con todo el boom mediático que merece para calmar los ánimos y recuperar esa imagen del gobierno mesiánico que nos salvará del terrorismo.

Finalmente, el Estado colombiano se ve en una crisis de legitimidad y el ELN le regala este tipo de hechos permitiéndole renovar su discurso guerrerista y fascista para la “recuperación” de la patria que ellos mancillan y desangran con el negocio de la guerra. Así que aquí nace nuestra tarea y no es otra que la defensa y construcción de la paz, la continuación de los diálogos con el ELN (esperando que ellos también le pongan voluntad),a no dejar que nos arrastren de nuevo al miedo y a la muerte selectiva (donde unos duelen y otros se celebran), a oponerse a que la juventud otra vez se vuelva herramienta para engrosar las filas de un bando u otro para la violencia y por supuesto a pensarnos un país diferente donde las banderas de la justicia social, la defensa del territorio y la vida sean las que se contrapongan a lo que se espera imponer después de ese carro bomba. Uribismo-guerra-miedo.

Publicado el 22 de enero de 2019.

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@profe_lu_
Licenciada en Ciencias Sociales con tesis meritoria en memoria y paramilitarismo. Amante de los animales, la buena música y el tinto. Columnista novata.