Nuestros muertos no se olvidan

by Edición 70 | Angie Duarte
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Este homenaje es para mantener en la memoria los recientes acontecimientos ocurridos en Nicaragua con la crisis política que inició desde el mes de abril. Ya son más de 500 muertos que entregaron su vida en resistencia a las políticas corruptas, autoritarias, antidemocráticas y represivas del régimen de Daniel Ortega y su familia, que durante once años se han venido gestando de manera generalizada.

El día 19 de abril inició un despertar ciudadano en Nicaragua, los jóvenes llenos de un gran sentimiento de indignación, salieron a marchar en apoyo de los adultos mayores. En la protesta fueron agredidos y reprimidos cuando reclamaban la derogación de la ley que reformaría por decreto el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, aumentando la contribución de trabajadores y empresarios, así como una retención a los adultos mayores ya pensionados.

En ese escenario el gobierno aumentó su fuerza represiva contra toda una multitud de ciudadanos que demandaban la derogación de la ley. La represión se agudizó en esos tristes días de abril en los que murieron al menos 46 jóvenes entre periodistas y estudiantes. Una ola de indignación recorrió las calles de Nicaragua, donde cada vez se fueron sumando más ciudadanas y ciudadanos, que se auto-convocaron mediante las redes sociales para ir a protestar.

La rebelión cívica, pacífica y espontánea se ha encontrado frente a una policía que se ha refugiado en las armas para bloquear todo intento de protesta, como se había venido dando ya desde el año 2007. La esposa del presidente y actual vicepresidenta Rosario Murillo, había convertido Managua a su imagen y semejanza, con los llamados árboles de la vida, como le llama a unas estructuras metálicas que simbolizan un árbol. Estos fueron uno de los principales símbolos de poder en ser derribados por el pueblo en resistencia durante los meses de protesta.

La persecución se fue intensificando hacia algunos medios de comunicación que estuvieron dando seguimiento a lo acontecido, ya que fueron sacados del aire, además algunas radios locales fueron quemadas por simpatizantes del Gobierno. Como era predecible, los medios de comunicación del régimen de Ortega han estado dirigiendo una campaña mediática sistemática en función del discurso de una tentativa de golpe de estado en Nicaragua.

En la actualidad según la Asociación Pro Derechos Humanos se contabilizan más de 500 muertos, 4062 heridos y 1428 presos políticos, el futuro es incierto. Sin embargo, la lucha persiste para hacer justicia a las y los presos políticos que siguen sufriendo las últimas consecuencias de la crisis política. Así como por los caídos que trataron de luchar por ver un país distinto con mejores oportunidades. Lo fundamental es que esos jóvenes que nacieron después de los años ochenta que se creía que no les interesaba la política del país son los protagonistas de esta lucha, una nueva oleada de politización se respira en el ambiente en Nicaragua.

El exilio forzoso para librar la cárcel para algunos y la presión económica para otros son de las principales causas que empujan a miles de nicaragüenses a salir del país. El país que ha recepcionado esta oleada de emigración ha sido Costa Rica. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas unos 23.000 nicaragüenses están solicitando asilo político en el país vecino, Panamá y en menor porcentaje en Estados Unidos.

El 2 de noviembre en conmemoración al día de muertos, un grupo de nicaragüenses que residen en México, presentaron su ofrenda como es tradición en la cultura mexicana. El ofrendar en día de muertos es un ritual que convoca a la memoria, en este caso a los fallecidos por la crisis política que acontece en Nicaragua, para ellos y ellas están dedicados los deseos de paz, de una solución a la crisis y de una patria mejor.

La ofrenda representa el sincretismo de la cultura mexicana con la cultura nicaragüense, destaca elementos representativos que utilizaban los jóvenes para defenderse de la represión policial y los grupos paramilitares durante las protestas como: los morteros (proyectiles improvisados) las huleras o tiradoras, la bandera al reverso, o jóvenes que participaban en las marchas acompañados de sus perros, a los que han llamado “el firulais vandálico”.

El motivo de este homenaje es difundir la situación que atraviesa en Nicaragua, difundir las distintas formas de luchas y resistencias que actualmente viven las y los estudiantes y todos los que persiguen como ideal ver a Nicaragua libre de injusticias. Ningún gobierno se sostiene en base a la represión o la tortura. El ciclo de violencia vuelve a repetirse en el país desgraciadamente, la diferencia es que hoy la gran mayoría de los nicaragüenses apuestan por la lucha pacífica, porque las armas están enterradas para siempre en nuestra patria.

Publicado: 8 de noviembre de 2018.

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Por: Angie Duarte.