Marco Fidel Ramírez, el concejal de la bobada

by Edición 67 | Camilo David Cárdenas Barreto
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Estupefacto ha quedado un sector de la opinión pública cuando el autoproclamado concejal de la familia, Marco Fidel Ramírez, ha emprendido una campaña contra la presentación de una banda de black metal llamada Marduk. Pero el asunto no es de poca monta: habla de un socialconservadurismo cristiano cada vez más empoderado y radical que pretende recortar derechos a quienes no son de su cuerda. Así como el engañoso asunto de la «ideología de género» unificó bajo una bandera a un importante sector cristiano y católico contra el «enfoque de género» de los Acuerdos de la Habana —y que fue uno de los factores que llevó a la derrota del plebiscito de 2016—, esta vez el «concejal de la familia» pretende unificar sectores cristianos y católicos y apuntarse otro éxito político. Pero antes de mirar por qué esta iniciativa conservadora no tiene razón, veamos un poco quién es Marco Fidel Ramírez.

Un concejal de un partido históricamente vinculado a la parapolítica: el viejo PIN

Marco Fidel Ramírez es concejal de Bogotá por el partido Opción Ciudadana, es decir, el viejo PIN —Partido de Integración Nacional—. Este cambio de nombre del partido fue un intento de limpiar su pasado delincuencial, pero es un hecho que el viejo PIN, antes denominado Convergencia Ciudadana, ha estado tradicionalmente vinculado con la parapolítica. En 2012 uno de sus fundadores, el exsenador Luis Alberto Gil Castillo, fue condenado a más de siete años de prisión por la «promoción de grupos armados al margen de la ley», particularmente sectores de las Autodefensas Unidas de Colombia —AUC—. Otro de sus fundadores, el excoronel y exgobernador de Santander Hugo Aguilar, fue capturado en 2018 por «testaferrato y enriquecimiento ilícito», dineros que habrían provenido de sus vínculos con el Bloque Central Bolívar de las AUC. Aguilar ya había sido condenado a nueve años de cárcel en 2011 por parapolítica, como lo reporta Semana. Por último, otro de los ilustres líderes del viejo PIN, la famosa «reina del chance» Enilse López o alias «La Gata», fue condenada a treintaisiete años de prisión por el homicidio del vigilante Amaury Fabián Ochoa Torres en alianza con grupos paramilitares. León Valencia ha hecho breve un recuento del «todo vale» de este partido. Pero lo más lamentable es que, pese a su condena, Luis Alberto Gil sigue dirigiendo Opción Ciudadana y haciendo cuestionables alianzas para mantener su partido a flote con políticos de la estatura moral de Yahir Acuña o del condenado Ramiro Suárez.

Que su partido históricamente haya estado vinculado con el narcoparamilitarismo y la sangre y sufrimiento de miles de víctimas no es algo que le haya parecido importar a Marco Fidel Ramírez, quien, aun cuando diga defender la moral y los valores de la familia, ha participado en ese partido desde que se denominara Convergencia Ciudadana. Según reporta Concejo Cómo Vamos, en 2006 se quemó en su aspiración a la Cámara de Representantes por ese partido, y sólo hasta 2011 accedió a un cargo de elección popular por el viejo PIN. En 2016 sería reelecto por Opción Ciudadana.

Las salidas en falso de Marco Fidel Ramírez

A pesar de que, de acuerdo con su rendición de cuentas, entre sus proposiciones debatidas ha estado la situación de los afrodescendientes en Bogotá o la situación de pobreza de Ciudad Bolívar y los problemas que ha generado el Relleno de Doña Juana, el principal ruido mediático alrededor de él ha sido generado por cuenta de sus polémicas campañas de sacrosanta censura cristiana: «El caso más sonado es de hace apenas un año [2017], cuando inició una campaña bajo el lema 'Disney, no te metas con mis hijos' para que los padres de familia evitaran llevar a sus hijos a ver la película de cine 'La Bella y la Bestia' por la inclusión de un personaje homosexual en la cinta». Su intolerancia hacia la existencia pública de la comunidad LGTBI ya se había visto en sus posturas frente a la canción de Shakira «Can’t remember to forget you», a quien acusó de promover el lesbianismo, y a la presencia de colores LGTBI en una zona peatonal aledaña al Parque de los Hippies. Pero incluso cuando ha tratado de promover medidas de discriminación positiva no ha tenido fortuna. En un intento de combatir el acoso sexual que constantemente sufren las mujeres en Transmilenio, el concejal de la familia propuso que ellas tuvieran un uso preferencial de sillas rojas en hora pico, medida que la concejal Lucía Bastidas calificó de segregacionista, generadora de mayores problemas de convivencia y de difícil verificación. La iniciativa, por supuesto, finalmente no pasó.

Más aún, aunque haya ejercido una labor de oposición a la alcaldía de Peñalosa —como el votar no a la venta de ETB o votar no a la subida de pasajes de Transmilenio—, no se aprecia un protagonismo del concejal en temas estratégicos de la ciudad como movilidad o seguridad. Su agenda es principalmente una defensa de lo que él considera son valores cristianos.

Sus razones contra la presentación de Marduk no son razonables

Quizá el argumento más fuerte contra la presentación de esta banda, más allá de las acusaciones de «satanismo» y «corromper a los jóvenes» —algo que recuerda las razones por las cuales condenaron a Sócrates a la muerte—, es la virulencia de las letras de Marduk. Sí, que una canción diga «orina sobre Cristo y asesina al sacerdote, sigue la naturaleza, adora a la bestia» o constantemente invite a sodomizar al Jesús judeocristiano puede resultar ofensivo y violento. El panorama es más oscuro cuando sectores del movimiento del black metal noruego de la década de 1990 —el famoso Inner Circle— estuvieron involucrados en la incitación o participación directa en la quema de iglesias cristianas, profanación de tumbas o incluso sacrificios de animales, todo ello bajo un clima de resistencia radicalizada contra la hegemonía cultural del cristianismo y el intento de recuperar las «raíces»: una versión idealizada de la «cultura nórdica» o «vikinga». Varg Vikernes, por ejemplo, único integrante de Burzum, de quien también se comprobaría su participación en quema de iglesias, fue condenado a pagar una pena de 21 años de prisión por el asesinato de Øystein Aarseth, guitarrista de Mayhem.

Sin embargo, esta relación causal tan directa entre la violencia simbólica de un movimiento musical y la violencia física ejercida a raíz de esa violencia simbólica no se ha vuelto a presentar, pues tal violencia simbólica se ha funcionalizado. Bandas de black metal se han presentado en Rock al Parque y se seguirán presentando porque el resultado del megaevento no es la quema de iglesias sino una especie de catarsis colectiva controlada sin afectaciones al «orden público». Y mayores ganancias de los empresarios culturales. Por esa razón la tutela presentada por nuestro querido concejal contra la presentación de Marduk no tiene razón de ser: mientras la «discriminación o escarnio público contra el cristianismo» sólo se quede en un plano simbólico, sin efectos físicamente violentos sobre la realidad social, ésta estará protegida por derechos fundamentales como el de la libertad de expresión o el libre desarrollo de la personalidad. El límite es «los derechos de los demás y el orden jurídico», como dice el artículo 16 de la Constitución Política, y la interpretación de Marco Fidel Ramírez, sin una prueba clara de la vulneración de los derechos de los cristianos, apunta más a la censura de expresiones críticas contra el cristianismo que a una defensa de derechos fundamentales vulnerados, un espíritu claramente antiliberal.

Adenda

Tras la suspensión temporal de la presentación de Marduk, Marco Fidel Ramírez cantó su victoria. Sin embargo, ésta sería opacada porque los organizadores están buscando —o ya encontraron— otro lugar que cumpla con los requisitos legales que exige el Distrito. Por lo cual el evento no ha sido cancelado. Ojalá en esta ocasión gane la sensatez y se ponga freno al retroceso en materia de derechos que quiere implementar el socialconservadurismo cristiano.

Publicado: 29 de septiembre de 2018.

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Camilo David Cárdenas Barreto. Licenciado en Filosofía por la Universidad Pedagógica Nacional y estudiante de Ciencia Política de la Universidad Nacional. Me gusta escribir y hacer análisis político de coyuntura. Muchas gracias por leerme. Contacto: cdcardenasba@unal.edu.co