#PelotaInsumisa: Carlos Caszely y la lucha por la libertad de Chile.

by Edición 63 | Andrés Rodas
Visto: 396

Chile, 1973. Eres un joven de 22 años con conciencia social, tienes muchos sueños por un cambio estructural que logre una verdadera equidad en tu país, es una época de convivencia y paz, ves esos sueños de cambio reflejados en Salvador Allende y la Unidad Popular, por eso les apoyas. Tu juventud es una mezcla de rebeldía hacia el sistema hegemónico y una visión de amor hacia un pueblo que está en pie de lucha buscando su emancipación.

¿Qué harías si esos sueños se ven aplastados bajo la bota militar de un fascista?

Carlos Caszely, figura mundial del fútbol chileno en aquellos años, optó por no callarse nunca frente a la dictadura de Pinochet, la auto-obligación que se dio como un ser humano que tenía un pueblo detrás sufriendo, fue la de levantar la voz contra aquel régimen fascista en todos los ámbitos en los que tuvo oportunidad.

Este delantero estrella no podía olvidar que el Estadio Nacional de Santiago de Chile, el escenario deportivo más importante del país, fuese convertido por los golpistas en un campo de concentración para prisioneras y prisioneros políticos, quienes tenían un común denominador, haber pertenecido a la Unidad Popular o seguir a Salvador Allende.

La represión brutal hacia un pueblo el cual vio sus esperanzas y sueños de cambio aniquilados el 11 de septiembre de 1973 estaba representada en desapariciones, asesinatos selectivos, violaciones, torturas físicas y psicológicas. Carlos Caszely entendió que él, como icono respetado por las hinchadas del fútbol chileno no podía ser un cómplice del dictador, así que usó la palabra como arma de resistencia ante esa barbarie.

Ante las críticas que Carlos hacía abiertamente al régimen, los ojos de la dictadura estaban puestos sobre la figura del futbolista, uno de los gestos más simbólicos y que aún permanecen latentes en la retina de las y los futboleros chilenos, es la despedida por parte de Pinochet a la selección chilena que disputaba el mundial de 1974 en Alemania. Carlos Caszely se negó a darle la mano al dictador genocida.

De esta manera es como Carlos Caszely concientizaba a Chile y al mundo, levantando la voz como figura pública y diciendo: “NO A LA DICTADURA”. Carlos Caszely dio voz a las personas que no podían o no querían hablar, tal vez por miedo a las represalias por parte del régimen dictatorial; y precisamente se cree que todas estas denuncias públicas que él hizo tuvieron como consecuencia la detención y tortura de su madre.

Caszely luchador incansable por la libertad y democracia de Chile, siempre creyó que era el pueblo quien tenía derecho de elegir a quien quisiera como gobernante, de esta manera en 1988 participó de manera activa en el plebiscito convocado para definir la continuidad o no de Pinochet, a través de uno de los episodios más impactantes de la campaña del “no” a la dictadura, en el cual aparecía su madre, Olga Garrido; ese momento sublime del futbolista y su madre representando miles de historias iguales en las familias chilenas quedarán por siempre en la memoria histórica de Chile. 

Carlos Caszely es un referente de lucha contra el fascismo, un ejemplo de dignidad ante las adversidades y la persecución, representa el vínculo real del fútbol del pueblo para el pueblo como un eje más de transformación de la sociedad actual, donde no se deben permitir atropellos a la dignidad humana. Lo que sucedió en Chile no debe suceder en ningún lugar, no debemos olvidar las lecciones que da la historia, para que eso nunca más se vuelva a repetir.

_________________________________________________

Andrés Rodas | Me deconstruyo y me construyo, en constante formación.