No lo reduzcamos a votar en contra del uribismo. Apostémosle al consenso.

by Edición 54 | Shameel Thahir Silva
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O cerramos filas para evitar el regreso del uribismo o nos hundimos dicen por ahí, y es cierto, pero también es cierto que estamos en otro escenario, toca complejizar un poquito las apuestas.

Esta primera vuelta electoral hacia la conquista de la presidencia de Colombia nos dejó enseñanzas a todas y todos los que nos ha importado en los últimos meses quien ocupe durante los próximos 4 años la casa de Nariño.

Personalmente me alegra haberme equivocado en parte de lo analizado en mi última columna (Fajardo el idiota útil) ya que afortunadamente la división del voto de los sectores pro-vida y pro paz que representan Gustavo Petro, Ángela María Robledo, Sergio Fajardo, Claudia López, Jorge Enrique Robledo, Antanas Mockus, Humberto de la Calle y Clara López; y que suman juntos hoy casi 10 millones de votos, no fue suficiente para que tuviéramos una segunda vuelta entre Duque y Vargas Lleras, entre otras cosas porque la maquinaria que creíamos fiel a Vargas Lleras se le voltiarepió y se fue con Duque. Hoy el escenario sigue siendo de incertidumbre, pero coloreado de esperanza. Petro ya perdió si no nos creemos realmente su posibilidad de victoria.

Seguramente si las apuestas de la campaña de Fajardo hubieran cuajado y estuviera Petro en su lugar exigirían de la campaña de Gustavo Petro y Ángela María robledo adhesión incondicional. No solo porque hubieran demostrado con votos que tenían razón, sino que también por como adelantaron su campaña, señalarían a Petro de que su propuesta de país no convenció a Colombia y que lo mejor que podría hacer es retirarse de la política y ver el show desde las graderías. Lo digo sobre todo por como llevo la campaña Claudia López en las últimas semanas, pues con su juego de la anti polarización y agitando el sentido común conservador de la mayoría del país logro juntar los votos suficientes como para superar a Petro en Bogotá por 200 mil votos más o menos. Tampoco es que barrieron a Petro en la ciudad en la que fue alcalde.

A quienes jugaron a la anti polarización les funcionó igualar al uribismo con el “petrismo”, y lo pongo entre comillas porque a diferencia de los más de 7 millones de votos de Duque gracias a su jefe, Petro no es Petro por el mismo sino por el proyecto de país que encarna, a muchos se les olvida en medio de esta carrera de fondo por el poder, que la política no solo son buenas razones sino también muchas pasiones. Petro le ganó a Duque en territorios tradicionalmente paramilitares como Sucre o Córdoba. Petro no es nadie sin la gente, los líderes y las organizaciones sociales y populares que tiene alrededor y los casi 5 millones de votos que lo respaldan, Duque no es nadie sin un Álvaro Uribe Vélez encima suyo como el verdadero enemigo del pueblo colombiano.

Quienes votaron por Fajardo tienen un problema ideológico con la izquierda, con todo lo que suponga algo de progresismo y con Petro. Ellos no tienen un modelo de país, pero saben qué es lo que rechazan. Lo que esgrimen sobre la personalidad de Petro o sobre su supuesta incapacidad para gestionar es una excusa, un discurso para ellos mismos justificarse. En realidad, ellos quisieran ser como esos "ricos" que votan por Duque porque saben que van a salir beneficiados.

En realidad, estas personas, la derecha, el centro y la izquierda que votaron por Fajardo, tienen como horizonte vital "ser como ellos", quienes votaron a conciencia por Duque en función de la defensa de sus privilegios. El problema es que nacieron con un apellido e incluso con un color de piel equivocado y por eso su única esperanza son esos discursos de autosuperación personal de los que se valía Fajardo, el Ricardo Arjona de la política colombiana, paradójicamente alguien que sí nació en cuna de oro y a quien sus privilegios lo han librado de tener que demostrar algún mérito.

Hoy no me cabe la menor duda que muchos de los votos de Fajardo son de gente a la que no le gusta para nada las atrocidades del uribismo, pero que tampoco se ha dejado enamorar de la esperanza de un país justo y digno representado en la propuesta de la Colombia Humana. No se quieren dar la oportunidad de traicionar su conciencia de clase. Esa gente que tiene muy vivo su godo interior pero que al mismo tiempo es decente, repito, su problema es ideológico. Por eso una cosa es el consenso y otra la anti polarización y el centrismo extremo. Por eso en términos políticos es mucho más complicado pero mil veces más enriquecedor construir consensos que solo agitar las banderas de la anti polarización.

Consenso es reconocer lo que nos une en medio de la diversidad, anti polarización y centrismo en este país es hacerle el juego a la derecha y el statu quo, consenso es privilegiar el diálogo sobre los ataques personales y el estímulo del miedo, la anti polarización es guardar silencio frente a las calumnias de la derecha y los cuentos chimbos de que nos volveremos Venezuela, consenso implica privilegiar los interés colectivos y el futuro del país sobre las tajadas personales y partidistas que se puedan sacar en el mediano plazo, como la alcaldía de Bogotá, anti polarización es hacerle el juego al uribismo y no tomar posición a favor de Gustavo Petro y Ángela María Robledo en segunda vuelta, tomar posición por una Colombia Humana.

El peor escenario, funcional al interés personal de Sergio Fajardo, Claudia López y Jorge Enrique Robledo es hacerle el juego a la profecía autocumplida de Daniel Coronel que afirmó para justificar su apoyo simbólico a la candidatura de Humberto que, si gana Petro en primera vuelta sobre Sergio y Humberto, como paso ayer, volverá el uribismo. Lo que estas personas no quieren aceptar es que han hecho todo lo posible para que Petro no sea su presidente, han trabajado hasta ahora mucho más en eso que en atajar al uribismo.

Es cierto que votar por Petro y Ángela María es votar en contra del uribismo, pero por favor no lo reduzcamos a eso. Votar por la Colombia Humana es votar por un proyecto de país que encarna todo lo contrario a lo que es el uribismo, un proyecto de país que desafortunadamente no tiene la Coalición Colombia liderada por Fajardo y que en vez de pensar en la sociedad está haciendo cálculos electoreros para las regionales del otro año. Votar por la Colombia Humana es ampliar la democracia y construir paz con justicia social en esta Colombia tan injusta.

Estas tres semanas son decisivas para el futuro del país, no es lo mismo la Colombia que se nos abre con Duque como presidente que la esperanza que podríamos acariciar con Petro como presidente. Mucho depende del consenso, la anti polarización es cosa del pasado.

*Nota editorial: las opiniones expresadas por el columnista no representan el medio.

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Shameel Thahir Silva | @ShameelThahir | Amigo de la casa Hekatombe.
Politólogo y Magíster en Estudios Políticos Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Colombia. Ciclista urbano. Enamorado de Bogotá y con ganas de servirle a su gente. Preocupado por un país en donde quepamos todxs.