La Campaña Admirable

by Edición 53 | Camilo Álvarez
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La campaña presidencial –tal vez- más larga de nuestra historia está a menos de un día de la primera vuelta. En nuestro eterno contrastar como nunca vimos desastres producto de la corrupción, la negligencia y la improvisación gubernamental, lo que además de evidenciar la crisis del estado nos mostró la relación de varios de los propios candidatos con esa crisis.

Odebrecht, el puente Chirajara, La represa del Quimbo, Hidroituango fueron colapsando al tiempo que los carteles de la toga, de la hemofilia, de los programas alimentarios para la niñez y otros tantos iban desintegrando los alfiles de las clientelas regionales y judiciales. Sin embargo, el debate político de la campaña intentó ser marcado por la estrategia ya probada de la extrema derecha, rumores centrados en el miedo, exacerbar los odios y las lecturas prejuiciosas donde la doble moral cosecha.

La campaña tomó otro aire con Gustavo Petro quien logró poner una agenda real de problemas estratégicos del país; Obligó a desmarcarse del vacío político a los demás candidatos nutriéndolos de contenido. Los llevó a contradecirse con temas como el uso del fracking y el problema del cambio climático, la educación pública y su gratuidad, el sistema de salud y su necesaria reforma, los impuestos y su pésima ponderación.

Logró combinar las redes sociales y la agilidad tecnológica del hoy con la plaza pública y la oratoria de la vieja usanza; poco a poco una ola multicolor vistió casi un centenar de lugares, una suerte de pedagogía electoral se abrió camino. La autogestión para la movilización, el diseño creativo de las piezas publicitarias, el cuidado y la seguridad del candidato y de las plazas, los equipos programáticos sumando ideas y las organizaciones sociales haciéndose parte de la Titularidad de LA COLOMBIA HUMANA.

La campaña de Petro recibió de manera sistemática todos los ataques posibles y cuando se defendió la señalaron de victimizarse. El establecimiento vestido de periodismo, intelectualidad, tecnocracia, empresa y clase política tradicional encontró en Gustavo Petro el Sparring perfecto para descargar ese tufillo a tradición, familia y propiedad que no quiere cambiar un ápice aun al borde del desastre.

Con sensibilidad política, Petro logró no solo sortear todos los debates de manera limpia y contundente, también señalar caminos y proponer lógicas de articulación y alianza con muchos de sus detractores. Contario a la imagen de soberbia reproducida durante su administración en Bogotá, planteó a los candidatos más próximos en ideas formas de hacer conjuntamente: Las consultas, los pactos éticos, el cuidado de la democracia y los testigos, la alianza en segunda vuelta y en el último trayecto la construcción incluyente de gabinete.

Una campaña admirable en la que es más que merecido el reconocimiento a una ciudadanía que logró desmarcarse de la idea de la guerra, de las presiones territoriales del crimen organizado y las clientelas políticas – si es que hay lugares donde no son la misma cosa- Ciudadanía que en lógica de movimientos se apropió de una campaña en permanente crecimiento. Que nos enseñó que para este tipo de campañas los cálculos no son los principales determinantes como si la dignidad y la solidaridad.

Sin embargo, son los números el siguiente escalón, enfrentar las maquinarias, enfrentar la relación entre legalidad e ilegalidad que reinan en buena parte de nuestro país, No es y No será una tarea sencilla y allí tenemos un escenario adverso.

A los miles de testigos electorales habrá que sumarle que se reviertan resultados de la campaña y la diversidad se exprese libre y contundentemente, que en especial la juventud aumente considerablemente la participación electoral, que los sectores populares que están bajo coerción por las clientelas de Vargas Lleras y Uribe, orienten su voto hacia la Colombia Humana en la hora de las urnas, que quienes se concentraron en la idea del “centro” como opción de crecer en opinión entiendan que el voto es ante todo programático y que sumados hacia la segunda vuelta con las campañas de De La Calle y de Fajardo podemos hacer un quiebre histórico nunca antes visto. Para llegar a segunda vuelta, dependemos de ser efectivos en una sola jornada donde los números nos son esquivos.

Punto a punto está ha sido una campaña ganadora. Sin triunfalismos ya deja varios hitos en la política nacional:

-Es la primera campaña post-acuerdo que le da la posibilidad de desmarcarse de la idea de la guerra como problema central, sin dejar de ver los retos frente a los conflictos emergentes.
-El Hecho que Gustavo Petro llegue vivo al domingo es en sí mismo un avance en la política colombiana y por más triste o absurdo que parezca es una marca propia de la campaña
-Lograr en una consulta y una campaña sin dinero la votación más alta de la izquierda democrática.
-Perfilarse como opción de poder y mantener o elevar esa cifra es un logro inmenso.

Por ultimo a propósito del mundial de futbol hace 4 años, por primera vez llegamos a cuartos de final luego de ganarle a Uruguay. Viviremos esa misma sensación, sí logramos pasar a segunda vuelta, será una situación inédita. Por lo tanto requerirá de mucho más tacto, creatividad y efectividad para llevarnos la copa.

Hasta aquí la Colombia Humana demostró que no es con pañitos de agua tibia que solucionaremos los grandes males de nuestro país, que la fiebre no está en la sabanas y que este es un pueblo que está listo para asumir que es la política digna la que nos puede salvar de la política corrupta.

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Camilo Álvarez | @CamiloAlvarezB |En el rebusque, mercenario de la prestación de servicios. Tiene una humilde morada y una arrogante fucsia | Amigo de la casa Hekatombe.