Con Marcela Lagarde digo: Ángela María vicepresidenta

by Edición 53 | Stephanía Pinzón
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He seguido con juicio, mucho juicio, los debates a la presidencia y a la vicepresidencia, nunca había visto tanto nivel en unas elecciones, salvo por dos candidatos que no dan la talla, si me refiero a Duque y a Fajardo.

En términos generales es posible decir que las elecciones han tenido dos momentos, el primero en el que solamente eran visibles los candidatos presidenciales, mientras que las candidatas no eran tenidas en cuenta. Esta situación era justificada por la prensa corporativa desde las encuestas, es decir, como ellas contaban con baja intención de voto no eran dignas de ser invitadas a los primeros “grandes debates”, razón por la que Piedad Córdoba, Vivián Morales y Martha Lucía Ramírez denunciaron el machismo de los medios.

El segundo momento, después de las alianzas, empezaron los debates con las candidatas a la vicepresidencia que demostraron en algunos casos –Martha Lucía y Claudia- más nivel que los candidatos presidenciales. Estamos ante un nuevo escenario, por primera vez son más mujeres que hombres y el nivel de conocimiento del país no permitió que fueran, como es costumbre, anuladas por la prensa.

Sin embargo, solo una candidata entendió que éste gran avance en la política del país no se podía reducir o entender como algo espontáneo, sino que puso sobre la mesa la importancia de los feminismos, llamándose así misma feminista cosa que no es de ahora, sino que ha marcado su carrera política, se trata de Ángela María Robledo Gómez.

He estado estudiando sobre feminismos y fui cautivada, y entre las autoras que me han atrapado en éste mágico mundo está Marcela Lagarde que lleva la teoría a la práctica y en su quéhacer político ha logrado importantes avances en términos de derechos para las mujeres: retomar el término feminismo, españolizarlo, cargarlo de sentido y como resultado lograr la implementación Ley General de Acceso de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia, vigente en México desde el 2 de febrero del 2007 (Ángela María como parlamentaria también trabajó sobre violencias contra las mujeres, feminicidios, construcción de ciudadanía plena).

El feminismo en palabras de la antropóloga Marcela Lagarde, “se trata de un movimiento transformador que pone en el centro los derechos humanos, que quiere construir un tipo de sociedad en la que hacer vivible la vida, edificar unas relaciones de convivencia de mujeres y hombres sin supremacía ni opresión”, esto es dejar de lado la visión androcéntrica – es la visión que sitúa al hombre como centro de todo - del mundo y que la mujer salga del escenario privado al público.

Al revisar a Lagarde es recurrente su referencia a Olimpia de Gouche quien después de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano decidió escribir la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana en agosto de 1786 parafraseando la primera. El artículo décimo reza: “La mujer tiene el derecho a subir al cadalso, por tanto debe también tener el poder de subir a tribuna...”. Después de esto fue asesinada por sus mismos compañeros. Tras la Revolución Francesa, las mujeres fueron acorraladas hacia el ámbito privado cosa que no es natural, no es que genéticamente estén diseñadas para estar en el hogar cuidando de la familia, teniendo hijos, haciendo comida y manejando electrodomésticos con gran destreza. Si revisamos la historia propuesta por Silvia Federici desde su libro “Caliban y la bruja”, nos encontraremos mujeres que desde la edad media trabajaban como soldados, albañiles, arzobispas, curas, carniceras, lideraban importantes movimientos contra la inquisición o eran grandes comerciantes y toda esa acción pública de la mujer fue no solo anulada, sino borrada, no hay historia de las mujeres.

Lagarde señala en su libro “El feminismo en mi vida. Hitos, claves y topías” una serie de elementos fundamentales para la construcción de ciudadanía de las mujeres y la democracia genérica, planteadas desde un contexto en el que prima el machismo y reflejo de éste, los feminicidios. Estos caminos de la ciudadanía están compuestos por:

La conciencia de la diferencia. En la que se reconoce nuestra diferencia y condición de desigualdad, ésta última es posible transformarla a través de la equidad. Ahora, esto no es sinónimo de masculinización, sino se trata de afirmar la equivalencia humana, eliminando la opresión y supremacía que marca las relaciones entre hombres y mujeres, desmontando mecanismos de dominación como las violencias contra las mujeres.
La democracia genérica, que se logra con un Estado promotor de la igualdad y la equidad en correspondencia con los avances y anhelos democráticos de las mujeres.

La ciudadanía plena, por medio de la ampliación y profundización de la ciudadanía de las mujeres, reflejada en poderes sociales, civiles, políticos y culturales, entendidas como sujetas de derechos y no sólo responsabilidades.

El empoderamiento y poderío, como incidencia con poder de las mujeres en temas que le atañen como la sexualidad, la economía, la educación, la ciencia, el arte, la comunicación, la política, por mencionar algunos. El empoderamiento implica un proceso de emancipación y es fundamental de las acciones políticas de las mujeres.

Ángela María se ha enfrentado a dos escenarios de confrontación, el primero por ser fórmula vicepresidencial de Gustavo Petro y el segundo por declararse feminista (escenario al que no se han enfrentado las demás candidatas a la vicepresidencia), vale recordar la entrevista de Yamid Amat en la que la interpela por denominarse feminista y pese a que ella le explicó sus razones, propuestas y habló de la necesidad de desanclar el patriarcado, de la dominación, él acudió al mansplaining –hombre que explica- para señalar por qué no lo era:

- Yamit: “Esa política suya no es feminista, su madre era feminista y no la formó feminista a usted (…) ¿usted se considera líder feminista? (golpe suave a la mesa, duda) cambiemos de tema, hablemos de equidad social (…). Sus posiciones no son feministas, otra cosa es defender la equidad de género. Yo defiendo la equidad de género pero no soy feminista. Usted dice FEMINISTA como diciendo no se equivoque, yo si soy feminista, pero… bajo esa tesis dígame qué deben esperar las mujeres de usted”

- Ángela María: la vicepresidencia no es un cargo, es una dignidad. Yo pedí el acompañamiento al tema del posconflicto (…) quiero acompañar los Planes de Desarrollo Territorial que es donde se va a reinventar la gobernabilidad y fortalecer la institucionalidad de la política para las mujeres.

- Yamit: Eso no es feminismo.

- Ángela María: voy a trabajar para fortalecer el feminismo en Colombia.

- Yamit: La pregunta de la semana es: ¿a ustedes les gusta que la señora candidata a la vicepresidencia de Colombia Ángela María Robledo Gómez sea o se declare feminista? Si o no (…) una cosa es ser feminista otra cosa defender los derechos de la mujer.

Los resultados fueron si con 94.9% (1600 votos) y no 5.1% (86 votos).

Pese a ese escenario machista en el que el feminismo ha sido satanizado y por ende descalificado, ella lo reivindica así en muchos casos sea señalada su candidatura.

Ángela María a diferencia de las demás candidatas a la vicepresidencia se visibiliza como par del candidato presidencial, rompiendo con el esquema tradicional “detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”, no es una pieza decorativa que reproduce estereotipos machistas a la que le preguntan quién la viste o quién la peina. Ha demostrado tener conocimiento del país, ser una mujer feminista, no en vano se ha posicionado el HT #MeLlamoTalYQuieroQue ÁngelaMaríaSeaMiVicepresidenta.

Estos elementos mencionados se encuentran en las propuestas de la Colombia Humana, han sido planteados en plaza pública por Gustavo Petro y Ángela María Robledo, no desde lugares comunes, ni significantes vacíos, sino desde la teoría, desde la academia y con propuestas reales, concretas y realizables. Todo esto, importante señalar , está enmarcado desde la interseccionalidad –clase, género, raza- de los problemas de la sociedad colombiana, un tipo análisis planteado por el feminismo que permite un entendimiento digamos, holístico de la realidad.

Estas son las razones que me llevan a decir me llamo Stephanía Pinzón Hernández y quiero que Ángela María sea mi vicepresidenta.

Olympe de Gouges: Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana.

* Caliban y la bruja, Silvia Federici

* El feminismo en mi vida. Hitos, claves y topías. Marcela Lagarde.
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Por: Stephanía Pinzón. Me conocen en el bajo mundo como @TerribleStepha. Co-directora de la Revista Hekatombe.