Palabras para Enrique Peñalosa

by Edición 44 | Sharon Barón
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Estimado Kike,

Espero que no te incomode que te nombre desde la confianza. Las letras tienen vida y mi acento tiene una finalidad. Sucede que, en teoría, representas a este pueblo que te ha elegido y que en una democracia el poder está en el pueblo. Eso se traduce en que tú debes gobernar para nosotros, por nosotros, gracias a nosotros y a partir de nosotros, así que la cercanía entre el representando y aquellos a los que representa es una necesidad. Pero noto que eso no está ocurriendo y que la “Bogotá mejor para todos y todas” es una frase que lastima la afirmación con la que inicié porque esas palabras no tienen ningún sustento material y, mucho menos, orgánico. En realidad, tu administración, que debería responder a mis intereses y a los intereses de los demás, sólo ha seguido el guión establecido por un clasismo violento que aplasta aún más a los que ya están aplastados y carga sobre sus hombros el peso doloroso que provoca el capital.

Aquellas “milésimas” (en realidad no son milésimas. Comprendo las razones que te llevaron a mentir sobre tus títulos, pues de formación académica careces descaradamente) que son para ti “estadísticamente insignificantes” representan un total de entre 70 y 80 mil nuevos pobres. Esa es una cantidad bastante grande. Pero supongo que se te dificulta pasar del dato a la materialidad, del número a aquello a lo que representa. Y por ese motivo te voy a ayudar a imaginar la cantidad de personas de la cual estamos hablando.

Para poder reunir en un solo lugar a la cantidad de nuevos pobres que hoy tiene Bogotá sería necesario duplicar el tamaño del Estadio Nemesio Camacho el Campín que tiene una capacidad de 41.000 espectadores o se podrían construir 48 auditorios idénticos al León de Greiff de la Universidad Nacional de Colombia que hoy tiene la capacidad de albergar a 1.630 espectadores y reunirlos a todos en esos 48 auditorios. Imagínate que esa cantidad es tan alta que equivale al número de visitantes por Entrada General que tuvo el Museo Nacional del Prado en el mes de enero de este año (75.703). Y lo más preocupante es que esta cantidad exorbitante sólo hace referencia al número de nuevos pobres que tiene la ciudad, no a la cantidad total de pobres.

Si esto aún no te persuade de que esas décimas (este es el término adecuado, amigo Kike) no son insignificantes intenta imaginar lo que ocurre en la cotidianidad de la ciudad y en las condiciones de vida de esa cantidad de personas. Que entre 70.000 y 80.000 personas pasen a ser consideradas pobres significa que, en el caso de la pobreza extrema, no tienen satisfechas ni siquiera sus necesidades básicas, y en el caso de la pobreza monetaria significa que tienen demasiadas privaciaciones. Querido Kike, que miles de personas hoy tengan que aguantar hambre, no puedan acceder a los derechos básicos para vivir, o que vivan apenas subsistiendo sin derecho a los demás componentes que definen un buen vivir es realmente preocupante.

Supongo que las comodidades que te otorga tu cuna te han mutilado la empatía y por eso consideras insignificante todo lo mencionado. Ahora es necesario que sepas que no somos idiotas y que tus palabras que tienen como finalidad minimizar lo que en realidad son problemas gigantescos no pueden ocultar la realidad que percibimos en nuestras experiencias cotidianas: servicios precarios como el transporte, miles aguantando hambre y viviendo en la hostil calle, privatización de instituciones y empresas que deberían suplir nuestros derechos como ciudadanos, y todo eso resumido en una administración que hace vivir para dejar morir. Por eso un “todos y todas” no te hace más incluyente ni respetuoso, Kike. Sabemos con certeza que las letras y las palabras producidas por tu mano o por tu boca son engañosas y, al igual que tu administración,están muertas y seguirán estándolo. La realidad, querido Kike, es la que nos grita al oído la frustración, la desgracia, la miseria, el dolor y la indignación que han logrado cultivar tus pésimas acciones como “representante del pueblo”. Esos gritos opacan con creces tus estériles e inorgánicas palabras. Tu objetivo de invisibilizar y maquillar (como la pintura de las casas en los barrios marginales: hay que hacer más bella la miseria) la realidad de los menos favorecidos, empobrecidos por lo incompetente que resultas para administrar la ciudad, nunca podrá lograrse.

Aunque bueno, ahora lo examino desde otra perspectiva y puedo vislumbrar que una parte de tus palabras puede producir la vida. La indignación creciente y esta digna rabia producida por una incomoda sensación de injusticia puede avivar la llama revoltosa del pueblo quienes, reanimados por tu incompetencia, nos pondremos enérgicamente a caminar para materializar aquello por lo cual las Panteras Negras tanto lucharon: por ¡todo el poder para el pueblo!

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Sharon Barón | @SharonVeg1 | Licenciada en Ciencias Sociales, estudiante de Filosofía, activista antiespecista y feminista. Las letras son el aire que respira, la música es el suelo que la sostiene y los demás animales son su razón de ser. (Sigue) Exist(iendo)e por y para la transformación.