#PelotaInsumisa: Johan Cruyff y el pueblo catalán

by Edición 44 | Andrés Rodas
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Johan Cruyff nos dejó en 2016, pero su legado de rebeldía y consecuencia permanece latente en la sociedad catalana y en las personas dignas y honradas del mundo.

Daríamos lo que fuera por escuchar la opinión del holandés Johan acerca de la persecución política que están sufriendo los/as dirigentes catalanes/as en la actualidad… o tal vez también lo oprimirían para silenciarlo al igual que han hecho con los presos/as y exiliados/as.

La historia de amor entre Johan Cruyff, el Barcelona y Cataluña comienza en 1973 cuando el Ajax de Ámsterdam quería traspasarlo al Real Madrid, club que en aquel entonces representaba la figura del dictador Francisco Franco; Johan Cruyff se negó deliberadamente y esa fue una primera muestra de los valores de un futbolista que rechazaba la España franquista, que además hizo lo posible para jugar en el Barcelona, y lo logró. En aquellos tiempos la prohibición del euskera, catalán, gallego, valenciano, entre otros idiomas estaba normalizada, ir al estadio del Barça era un punto de encuentro con la cultura catalana y su lengua, así mismo ocurría en otros estadios víctimas del régimen.

En Barcelona fue un héroe para los catalanes, lideró uno de los capítulos más gloriosos con la camiseta blaugrana venciendo de manera contundente por 5-0 al equipo de Franco, el Real Madrid en su propio campo. A partir de ese momento Cruyff le devolvió la esperanza al Barcelona, trajo victorias al Camp Nou, como jugador besaba el brazalete con los colores de la bandera catalana en repetidas ocasiones en una clara oposición al régimen franquista; como entrenador fue el pionero de la creación del “Dream Team” semilla que revolucionó el fútbol tal y como era conocido y que propició el actual Fútbol Club Barcelona.

La formación de Johan Cruyff respecto a la realidad política y social del contexto europeo, lo hizo siempre ser crítico hacia los regímenes totalitarios y cualquiera de sus representaciones en cualquier ámbito , por lo cual nunca se mordió la lengua, no calló nada, ni como jugador, ni como entrenador; incluso en su libro autobiográfico, pone en cuestionamiento la idea de la independencia catalana, al considerar que esa situación podría dividir al pueblo catalán, él no toleraría eso porque amaba a su pueblo, no en vano fue el seleccionador de Cataluña desde el 2009 hasta el 2013. Así mismo el pueblo catalán amaba y ama a su hijo adoptivo.

Johan Cruyff no le pudo ganar el partido al cáncer, pero hizo algo más importante, devolvió la esperanza y la fe en sí mismo a un pueblo que quedó devastado por la guerra civil para luego sufrir una “cacería de brujas”; cacería que lamentablemente aún no ha acabado.

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Andrés Rodas | Me deconstruyo y me construyo, en constante formación.