El mensaje a los cristianos del sacerdote rebelde Camilo Torres Restrepo

by Edición 35 | Hekatombe
Visto: 15952

El 26 de agosto de 1965 se publicó el primer número del periódico “Frente Unido” del sacerdote rebelde Camilo Torres Restrepo. Vale recordar que el periódico tomaba el nombre de la organización que el padre Camilo aspiraba construir, un Frente Unido del pueblo que reuniera a los sectores democráticos, alineados y no alineados a partidos y fuerzas existentes, para luchar contra el Frente Nacional (nombre dado por las elites del partido Liberal y Conservador a su rotación en el gobierno por 16 años) y la oligarquía que concentraba –y concentra- el poder político en el Estado así como el poder económico.

En dicha publicación dio a conocer su primer mensaje a un segmento de la población colombiana. Su mensaje a los cristianos. Camilo no era solo un sacerdote, también era un académico y un estudioso de la realidad social colombiana. Sus análisis y mensajes se basaban en un profundo conocimiento de las injusticias con las que se había topado tras recorrer el país y entenderlo bajo la lente de la sociología.

El mensaje a los cristianos es un llamado de carácter ético-político a ese importante segmento de la población colombiana que compartía su espiritualidad, a dejar la pasividad y a ser consecuentes con el amor al prójimo desde una lógica más profunda que Camilo entendía como “amor eficaz”, y ser parte del cambio social que exigía –y sigue exigiendo- el país.

En nuestra sección #AprendiendoCositas reproducimos a continuación el corto y sustancioso mensaje a los cristianos, paradójicamente cargado de actualidad más de 50 años después de su publicación:

Mensaje a los CristianosCamilo Torres Interno secundario hekatombe

Las convulsiones producidas por los acontecimientos políticos, religiosos y sociales de los últimos tiempos, posiblemente han llevado a los cristianos de Colombia a mucha confusión. Es necesario que en este momento decisivo para nuestra historia, los cristianos estemos firmes alrededor de las bases esenciales de nuestra religión.

Lo principal en el Catolicismo es el amor al prójimo. "El que ama a su prójimo cumple con su ley." (S. Pablo, Rom. XIII, 8). Este amor, para que sea verdadero, tiene que buscar eficacia. Si la beneficencia, la limosna, las pocas escuelas gratuitas, los pocos planes de vivienda, lo que se ha llamado "la caridad", no alcanza a dar de comer a la mayoría de los hambrientos, ni a vestir a la mayoría de los desnudos, ni a enseñar a la mayoría de los que no saben, tenemos que buscar medios eficaces para el bienestar de las mayorías.
Esos medios no los van a buscar las minorías privilegiadas que tienen el poder, porque generalmente esos medios eficaces obligan a las minorías a sacrificar sus privilegios. Por ejemplo, para lograr que haya más trabajo en Colombia, sería mejor que no se sacaran los capitales en forma de dólares y que más bien se invirtieran en el país en fuentes de trabajo. Pero como el peso colombiano se desvaloriza todos los días, los que tienen el dinero y tienen el poder nunca van a prohibir la exportación del dinero, porque exportándolo se libran de la devaluación.

Es necesario entonces quitarles el poder a las minorías privilegiadas para dárselo a las mayorías pobres. Esto, si se hace rápidamente es lo esencial de una revolución. La Revolución puede ser pacífica si las minorías no hacen resistencia violenta. La Revolución, por lo tanto, es la forma de lograr un gobierno que dé de comer al hambriento, que vista al desnudo, que enseñe al que no sabe, que cumpla con las obras de caridad, de amor al prójimo, no solamente en forma ocasional y transitoria, no solamente para unos pocos, sino para la mayoría de nuestros prójimos. Por eso la Revolución no solamente es permitida sino obligatoria para los cristianos que vean en ella la única manera eficaz y amplia de realizar el amor para todos. Es cierto que "no haya autoridad sino de parte de Dios" (S. Pablo, Rom. XIII, 1). Pero Santo Tomás dice que la atribución concreta de la autoridad la hace el pueblo.

Cuando hay una autoridad en contra del pueblo, esa autoridad no es legítima y se llama tiranía. Los cristianos podemos y debemos luchar contra la tiranía. El gobierno actual es tiránico porque no lo respalda sino el 20% de los electores y porque sus decisiones sales de las minorías privilegiadas.

Los defectos temporales de la Iglesia no nos deben escandalizar. La Iglesia es humana. Lo importante es creer también que es divina y que si nosotros los cristianos cumplimos con nuestra obligación de amar al prójimo, estamos fortaleciendo a la Iglesia.

Yo he dejado los privilegios y deberes del clero, pero no he dejado de ser sacerdote. Creo que me he entregado a la Revolución por amor al prójimo. He dejado de decir misa para realizar ese amor al prójimo, en el terreno temporal, económico y social. Cuando mi prójimo no tenga nada contra mí, cuando haya realizado la Revolución, volveré a ofrecer misa si Dios me lo permite. Creo que así sigo el mandato de Cristo: "Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda" (S. Mateo V, 23-24).

Después de la Revolución los cristianos tendremos la conciencia de que establecimos un sistema que está orientado por el amor al prójimo.

La lucha es larga, comencemos ya...

Camilo Torres