Uribe y su rabo de paja
by David Pinzón H | @LaRataDavid
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Ante el avance de la campaña del NO encabezada por el uribismo, bajo consignas como “la paz si pero no así” o “paz sin impunidad”, creo que es necesario revisar algunos aspectos considerados por el padre Javier Giraldo en el 2006* en tiempos de la negociación entre el gobierno Uribe y el paramilitarismo, sobre, precisamente, dicha negociación.  

 A pesar que Javier Giraldo(1) propone cinco falacias en el proceso de negociación, en este artículo no voy a copiar y pegar las 5 tesis sino tomar algunas de ellas en desorden con el ánimo de no extenderme y convertir este artículo de opinión en una tediosa reseña académica de un documento, sino más bien, generar opinión polemizando las consignas enunciadas en el primer párrafo.

Empecemos por la segunda tesis: “Dichos diálogos son presentados como una NEGOCIACIÓN DE PAZ, pero no lo es”. Nos dice el padre que una negociación de paz se hace entre enemigos y no amigos**, premisa fundamental que va en contravía de la dinámica entre el Estado y el paramilitarismo, en la medida en que ambas fuerzas nunca se han encontrado en guerra sino que en los territorios, en muchos casos ya documentados en libros como “Colombia Nunca Más” y el informe “Basta Ya”, han trabajado como elementos aliados en acción u omisión contra el mismo enemigo común, la insurgencia, asesinando a comunidades completas bajo el supuesto de que eran “auxiliadoras de la guerrilla” ***

El fenómeno paramilitar no es casual y su creación tiene fundamento en la doctrina de seguridad nacional reproducida por los gobiernos satélites de los Estados Unidos –como el colombiano- en el periodo de guerra fría. Dicha doctrina exigía de “medidas militares, paramilitares, políticas, económicas, psicológicas y cívicas (que permitieran) derrotar una insurrección subversiva” principio defendido por el ex ministro de defensa General Rafael Samudio y el general Fernando Landazábal Reyes en 1987 y 1989 respectivamente, tal como lo cita William Ramírez, profesor e investigador del IEPRI de la Universidad Nacional de Colombia.

E incluso, dicho argumento legitimador del paramilitarismo tuvo su respaldo legal en el marco de la anterior constitución de 1886, por la ley 48 de 1968 que autorizaba “crear patrullas de defensa civil”. Ampliamente impulsadas por grandes ganaderos y terratenientes.

Visto así, es claro que las partes encontradas en esa negociación no eran enemigas, tal vez se puede decir que en algunos territorios, el paramilitarismo se le salió de las manos al Estado, y no por eso estuvo en contra.

Cuarta tesis: “Dichos diálogos son presentados como un proceso de DESMONTE DEL PARAMILITARISMO, pero no lo es”, muy al contrario, Javier Giraldo nos dice que lo que tuvo lugar fue una legalización del paramilitarismo “toda vez que se han ido abriendo más y más espacios ‘legales’, para que los civiles se involucren en la guerra fortaleciendo el polo bélico estatal”, pues se continua con la lógica paramilitaroide en fomentar una zona gris entre lo civil y lo militar , a partir de las siguientes medidas tomadas por Uribe en su gobierno:

1. Formación de informantes, cooperantes, fomento de “soldados campesinos que rompen todos los cánones tradicionales de la imparcialidad e independencia que las tradiciones democráticas les fijaron a los hombres de armas del Estado, para involucrarse en la defensa emocional de sus familias y comunidades que han tomado partido dentro de la guerra” fiel caso de las llamadas “Convivir” cooperativas de seguridad creadas por Álvaro Uribe en tiempos de su gobernación en Antioquia.

2. Cambio del estatuto legal (Decreto 3222/02) de las empresas privadas de seguridad, para ser convertidas en “apéndices” de la fuerza pública. Paralelo a las negociaciones con el paramilitarismo, que en muchos casos funcionaba también –el paramilitarismo- como ejércitos privados de grandes ganaderos y terratenientes.

Finalmente, la quinta tesis: “Dichos diálogos son presentados como un proceso de SUPERACIÓN DE LA IMPUNIDAD, pero no lo es” apartado donde Javier Giraldo toma distintos manejos legales hechos por la Fiscalía como ejemplo, que llevaron a que muchos de los delitos cometidos por los paramilitares quedaran en la impunidad. De lo anterior voy a tomar el último ejemplo:

La Fiscalía en tiempos del gobierno Uribe se negó reiteradamente –a pesar de la constante solicitud de las organizaciones de víctimas- a investigar los crímenes de lesa humanidad por cuanto debían dar cuenta de su “carácter sistémico” esto es, “decretar la conexidad e investigar las estructuras e instituciones en las que se apoya dicha sistematicidad”, o en otras palabras, investigar y demostrar los evidentes lazos entre el Estado y el paramilitarismo en la perpetuación de crímenes, que por dicha alianza, tendrían que ser calificados “de lesa humanidad”, y por tanto, los actores involucrados, tendrían que ser procesados judicialmente, sin derecho a ser “amnistiados” ni “indultados”, según lo establece el Derecho Internacional Humanitario; caso contrario a como ocurrió en dichas negociaciones, donde las cabezas visibles fueron extraditadas a los EEUU o pagaron penas nacionales no por crímenes de lesa humanidad sino por narcotráfico.


Quedando claramente en impunidad y re-victimizando a las víctimas no solo por este hecho sino por los trámites legales a las que eran obligadas a pasar sin obtener resultados claros, precisamente por que la fiscalía no adelanto dicha “conexividad”, que desembocaba en que los mecanismo probatorios de los crímenes fueran destinados al “archivo” o a la “preclusión” –tal como lo explica Javier Giraldo- lo que hace descansar la descarga de la prueba sobre la víctima misma. Que sigue siendo vigilada y amenazada por estructuras paramilitares.

Así entonces, son paradójicas las consignas del NO al plebiscito, específicamente las encarnadas por Álvaro Uribe y su “Centro Democrático”, en la medida en que las sanciones que predican para la no impunidad no fueron –en lo absoluto- aplicadas durante su gobierno, con un 30% del congreso de ese tiempo en manos de la parapolítica, y solo un 1% pagando cárcel, del porcentaje total de desmovilizados paramilitares, que derivara en “BACRIM” o neo paramilitarismo en la actualidad.

Ciudadano de a pie –como yo- no caiga en la falsa idea de “la paz sí pero no así” predicada por el uribismo. Recuerde que ni siquiera hubo mecanismo de refrendación popular de las negociaciones entre el paramilitarismo y el gobierno de ese entonces como el plebiscito que tendrá lugar este 2 de octubre para decirle Sí o No a los diálogos con la insurgencia de las FARC-EP.


(1) Javier Giraldo. Padre jesuita, defensor de derechos humanos.

*Javier Giraldo. (2006) Cinco falacias en el proceso con los paramilitares . En: Tribunal contra la impunidad , Ciudad Bolívar y Cazucá. Proyecto justicia y vida. Editorial Buena Semilla. Colombia.

** Tal como el actual proceso entre las FARC (una fuerza contra estatal) y el gobierno nacional.

*** Por poner un ejemplo, pueden encontrarse la oleada de masacres de Trujillo, Valle del Cauca. De Mapiripan. De La Fortuna y Llana Caliente en el magdalena medio santandereano, y un largo y triste etc.

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 David Pinzón Hernández @LaRataDavid | Integrante de la REVISTA HEKATOMBE.
Estudiante de Universidad Pública. "Tengo una pequeña perra que es más lista que una bruja".